Echo & The Bunnymen; La fábrica de éxitos de los 80′ (Barcelona, Razz 14/2/19)

Si en su último disco “The stars, the ocean & the moon”, el grupo relee los grandes hits de sus discos más reconocidos de los años 80 a través de un refinamiento sonoro mediante arreglos de cuerda y sonidos orquestales, en directo, más o menos, siguen anclados en su sonido oscuro y melancólico.

Sin duda, siguen siendo referentes del post punk británico de esos tiempos ocasionando que multitud de bandas posteriormente hayan copiado e imitado su estilo. Neutralizado el temor de que puedan convertirse en una caricatura de sí mismos, el grupo, a día de hoy, mantiene casi intactas sus señas de identidad; eso sí, la fiereza vocal y escénica de Ian McCullock a sus más de 60 años ha disminuido ostensiblemente. Con todo, sus tonos graves y agudos siguen imponiéndose con autoridad, al igual que la guitarra intensa y precisa de Will Sergeant, que, siendo acompañados de baterista, teclista y de dos bajos, ejecutaron con solidez y entrega sus canciones míticas y épicas. Hacía tiempo que no se veía tanta calvicie en un recinto.

Centraron su setlist en recuperar todas sus perlas, dejando al concierto huérfano de sus composiciones de los últimos tres decenios, recuperando solamente “Nothing last forever” que enlazó con “Walk on the wild side” de Lou Reed, “Rust” y la más nueva de todas, “The somnambulist” que aparece en su no autodenominado disco de versiones.

Abrieron con “Going up” y “Bedbugs and ballyhoo” para recuperar posteriormente su primer gran clásico “Rescue”. Después se fueron a rememorar a The Doors con “Villiers terrace”. Pero la mayor acumulación de hits apareció en la parte final con “Seven seas”, “Bring on the dancing horses”, “The cutter” y la joya de la corona“The killing moon”, en la que Will Sergenant utilizó una guitarra de doce cuerdas.

Casi llegando a la hora de concierto abandonaron un Razz que ofreció un potente sonido para volver con tres bises, variado en tonalidades. De la larga y caótica “Lips like sugar” a la reposada “Ocean rain”, para terminar con “Do it clean” y su guiño a “Get up (I feel like being a) sex machine” de James Brown. Fue como volver a ver, por enésima vez, en un imaginario plano cinematográfico, la película “Regreso al futuro”, referente de ciencia ficción de la década de los 80, en la que siempre se disfruta analizando los logros, y que aunque actualmente no aporte ninguna novedad alguna, jamás deja de ser un placer acercarse a ella. Exactamente lo mismo ocurre con uno de los grupos fundadores del post punk. Los de las canas estuvimos más que satisfechos.

 

Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

 

 

 

 

 

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