Niño de Elche; arte transformador. (Teatre Joventut, L’Hospitalet 9/11/18)

Aunque parece que a día de hoy sólo se habla sobre la revelación del siglo de nombre Rosalía, el iconoclasta, transgresor y provocador cantaor Francisco Contreras sigue siendo posiblemente la figura musical de nuestro país más controvertida. Su discurso, siempre fundamentado y sólido, es alabado y repudiado a partes iguales, aunque su visión inquieta y revolucionaria es más necesaria que nunca.

Su base es flamenca, pero en su actual directo integra componentes electrónicos. Crítico, sabio y con un encomiable sentido del humor, acaba de reinterpretar un cancionero del cante flamenco desde su heterodoxa visión. Como bien dijo en su concierto en l’Hospitalet, el flamenco no tiene nacionalidad ni una única autoría y la palabra “Olé” es la que mejor define la España del futbol, los toros y el flamenco. Los puristas lo repudian por alevosía a un género que precisamente necesita abrir ventanas. Recordemos la herejía cometida en su momento por Enrique Morente y su Omega. Después de leer algunas sangrantes críticas sobre su actual gira, parece que seguimos atrapados en el tiempo, repitiendo los mismos prejuicios, etiquetas y sinrazones varias. Por eso, Niño del Elche sabe que para llegar a transformar el estado de las cosas hay que sacudir el inmovilismo férreo de cánones preestablecidos. Y por esta razón y porque debía rendir homenaje a su género de formación, ha grabado el inabarcable doble disco “Antología del cante flamenco heterodoxo”, producido por el incansable Raül Fernández Refree en el que se han adaptado poetas como Antonio Machado, San Juan de la Cruz y Lafargue. Mezcla de referencias como su variopinto público, indies de pro sin la lección flamenca aprendida, intercalados con melómanos del género, curiosos y devotos del humor, gracejo y poderío del cantante.

En directo, y después de sacarse en platea literalmente el chándal para vestirse con traje de cantaor como acto simbólico de su versatilidad artística, se presentó con Susana Hernández al teclado y Raúl Cantizano a la guitarra abordando trece piezas como si fuera un catálogo de los palos flamencos: seguiriya, saeta, fandango, petenera – de Shostakovich-, canción de cuna, tango, rumba, e incluso la canción “Deep song” de Tim Buckley. La heterodoxia frente al purismo. Y el resultado fue antológico, con un virtuosismo vocal demoledor y un cante preciso que se adaptó y moldeó según la pieza. Posiblemente el momento más fascinante fue cuando en bucle repitió la frase “no eres más que un hombre en las carreteras de la muerte” al final de la citada “Deep song” de Tim Buckley. Demoledor.

Después de su proyecto con el grupo experimental Toundra y a la espera de nuevos registros en la electrónica, Niño del Elche conoce muy bien el material que manipula, controla a la perfección todos los recursos escénicos y sabe que para trascender hay que arriesgar. Él puede, la mayoría no. En el límite de la genialidad.

 

Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

 

 

 

 

Share

Tags:

 

About the author

More posts by

 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment