Bis Festival 2018: el lujazo de tener a Templeton y El Lado Oscuro de la Broca!!

El sábado se llevo a cabo la jornada grande del BIS Festival, uno de esos festivales que cualquier administración pública debería cuidar como oro en paño como exponente musico cultural de verdad, sin presiones de marcas o mercado, donde la calidad y propuesta manda, recordemos sus iniciales Barcelona Independent Sesssions, que hacen de él un lugar especial y único (el adjetivo aquí es tristemente literal), donde ver a bandas que no suelen contar con el beneplácito de los eventos multitudinarios.

Por horarios y otros poderosos motivos os quiero hablar de los dos cabezas de cartel, Templeton y El Lado Oscuro de la Broca.

Templeton. El concierto perfecto, donde las emociones brotaron por todos los poros de la piel, tanto los del público, como los de la banda, así lo hizo saber Álvaro Martínez en varias ocasiones a un público que coreaba la mayoría de sus preciosos himnos atemporales, y es que cabe recordar que probablemente el del sábado sea el último concierto de esta fantástica formación cántabro-madrileña que tantas joyas musicales nos ha regalado durante sus aproximadamente diez años de trayectoria.

El Lado Oscuro de la Broca. Qué decir a estas alturas de estos fenómenos zamoranos. Es bien sabido que el ahora sexteto son sinónimo de caña, de energía a raudales, eso lo volvieron a demostrar, pero es que a parte, a estas alturas de su carrera su maraña de superposiciones y distorsiones suenan perfectamente precisas y encajadas cual reloj suizo, todos los matices se aprecian en unas composiciones cada vez más perfectas y un saber estar escénico que los podría llevar a subirse a cualquier escenario internacional sin problema alguno.

Y ese fue el único pesar del sábado y es que aún las grandes emociones vividas y disfrutadas, nos fuimos a casa pensando en lo injusto (por no decir alguna merecida grosería) que es el mundo musical en nuestro país que hace que, de estas dos grandes bandas, una vaya a cesar operaciones en medio de la indiferencia y la otra sea consciente que probablemente ha llegado a un techo (en cuanto a público y repercusión) inmerecidamente exiguo a su calidad y arrojo. Nada nuevo bajo el sol musical de este país, pero triste futuro el que se vislumbra.

Eso sí, mientras nos auto flagelamos con estas reflexiones seguiremos esperando el aire fresco y poco viciado del siguiente Bis, algo de esperanza aún nos queda!!

 

 

Jordi Prats.

Fotografía gentileza de Dani Cantó.

 

 

 

 

 

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