La madurez compositiva de Christina Rosenvinge (Apolo, Barcelona 8/3/18)

En un día marcado por las masivas manifestaciones feministas en nuestro país, Christina y su banda se plantearon la cancelación de su concierto en Barcelona, pero finalmente optaron por llevarlo a cabo con un preludio en el que se reivindicó a la mujer mediante un manifiesto leído por Carmen Zapata, presidenta de la ASACC – Asociación de Salas de Cataluña-, acompañada de mujeres trabajadoras del ámbito musical en la que se reclamó mejoras salariales en un sector falto de mujeres en puestos directivos.

Antes de tan necesaria demanda, la banda de tres músicos que acompañan a Christina en esta gira de presentación de “El Hombre Rubio” (El Segell del Primavera 2018), interpretó sin la cantante “Canción del eco”. Evidentemente, se la echó en falta. También la poeta Mireia Calafell generó reflexión con su poema diacrítico. Tras el manifiesto arrancó el concierto con la poderosa “Niña animal” del nuevo disco.

Y es que la compositora, cantante, guitarrista, teclista y productora ha alcanzado la gloria con “El Hombre Rubio”, mediante nueve inspiradísimas canciones con patrones sonoros nada disimulados de ídolos suyos como Nick Cave o PJ Harvey. Mediante la apropiación de un yo masculino la cantante elucubra en sus letras sobre la masculinidad y, por primera vez, expresa sus pensamientos y emociones respecto a su padre danés fallecido cuando ella tenía 26 años, mediante la magistral canción “Romance de la plata”, que anunció como el más duro de escribir.

Es su disco de madurez, entre la oscuridad y la luminosidad, con melodías muy trabajadas alejadas de simples estrofas pop y cierto tono naif. Suenan a clásicos desde su primera escucha. Actualmente la cantidad brillante de su repertorio es abrumadora. Rescató temas como “Jorge y yo”, “Mi vida bajo el agua” o “Alguien tendrá la culpa” y cerró el concierto antes de los bises con las joyas del disco “Lo nuestro” (2015) como son “La muy puta” y “La tejedora”, dos temas emparentados con el nuevo material.

Final de impacto y la sensación de qué ya sea a la guitarra, al teclado o a nivel vocal, Christina Rosenvinge acaba de alcanzar su cénit artístico. Para los bises dejó el tema “La piedra angular” para regresar al pasado con “Voy en un coche”, cerrando así una de las mejores actuaciones en suelo barcelonés. En estado de gracia.

Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

 

 

 

 

 

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