Exitosa tercera edición del Vida Festival

Divine Comedy 5El Vida Festival de Vilanova i la Geltrú es uno de los mejores eventos musicales de España. La premisa de que el público asistente son personas individuales con derecho al bienestar y no simples mareas humanas con derecho al atropello, se cumple a rajatabla. La organización consigue que el espectador disfrute de los conciertos sin codazos ni avalanchas, con horarios perfectamente estructurados, y en un entorno campestre bellísimamente ornamentado para crear magia, confort, y relajo a cualquiera que pise el mágico bosque de la Masia d’en Cabanyes.

Este año hemos notado decenas de familias con carritos de bebé repartidas por diferentes espacios. Cuando eso ocurre, es que la confianza en un festival o evento es absoluta. La organización ha pulido y depurado los lógicos errores de la primera edición para rayar en su tercera la perfección. Con todos los abonos vendidos y sin superar la marca de 10.000 asistentes por día, la jornada del viernes (Wilco y Manel) fue la más concurrida de la corta historia del festival, heredera del entrañable Faraday, y de la que vaticinamos, si cabe, un mayor éxito en las próximas ediciones.

Nosotros fijaremos la atención en algunos de los conciertos más destacados, en una edición marcada por el aumento de público, la incorporación de un nuevo escenario y de unos secret shows impredecibles, y la imposibilidad de celebrar la fiesta inaugural y la de clausura de domingo en el Molí del Mar por obra y gracia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que anuló la licencia para celebrar el evento Nowa Reggae debido a la batalla que emprendió el ya famoso vecino de Vilanova contra el ruido, o más bien, ontra de la cultura.

Wilco: un clásico entre dudas.

Hace demasiado tiempo que el grupo comandado por Jeff Tweedy realiza el mismo concierto una y otra vez. Lejos de la frescura y la intensidad de antaño, Wilco se muestran acomodados en un sonido pulcro, demasiado lineal, incluso aséptico, repitiendo siempre los mismos patrones, con los riffs colocados en su lugar, sin alterar ni una sola nota, en un todo demasiado correcto. Un concierto de Wilco siempre será un buen concierto. Pero a ellos les exigimos más, mucho más, porque son un grupo referencial y porqué son historia viva del rock. Y aunque aceptamos la poca inspiración de su último trabajo “Stars Wars”, del que tocaron demasiados temas, sí les reclamamos más brío interpretativo y menor pulcritud. Con todo, siempre es un placer revivir clásicos como “Jesus don’t cry”, “Impossible germany” o “I’m trying to break your heart”.

The Divine Comedy: orfebrería pop.

Neil Hannon es un maestro en la composición. Su forma de entender el pop, clásico y elegante, combinado con su evocadora voz y su refinado sentido del humor, lo convierten en todo un icono, un dandy atemporal. Acompañado de su banda, el irlandés reprodujo algunas de sus mejores canciones como “Generation sex”, “Sweden”, “A lady of a certain age”, “Bang goes the knighthood” y presentó temas de su inminente nuevo álbum como “Catherine the great” o “To the rescue”, para finalizar con la esperada “Tonight we fly”. Neil saludó con sorna con un “Hola Europa” mofándose del Brexit, estuvo en todo momento agradecido y comunicativo, y volvió a demostrar que sus composiciones son magistrales piezas pop.

Unknown Mortal Orchestra: promiscuidad sonora.

Uno de los mejores conciertos de esta edición. El grupo neozelandés con tres excelentes trabajos publicados ha ido ampliando de forma natural su paleta sonora, y es en directo dónde mejor muestran sus múltiples referencias, pop con arreglos de funk psicodélico, R&B, mediante sintetizadores retro futuristas y riffs infecciosos, con un líder, Ruban Nielson, estratosférico y totalmente desinhibido. Dieron toda una lección de cómo realizar un directo, de forma arrolladora y sin red, alejándose inteligentemente del sonido de sus grabaciones, para mutarlo y sobretodo enriquecerlo. En sus tramos finales, las canciones parecían jam sessions con riffs y ritmos de marcado tono funk. En un mundo justo, deberían ser los verdaderos cabezas de cartel de un festival. Si canciones como “From the sun”, “Ur life one night”, “Multi-love”, “The worls is crowded”, o “Can’t keep checking my phone” seducen en el disco, en directo explotan creando asombro y admiración.

Niño de Elche: la nueva estrella estatal.

Lo de Francisco Contreras es difícil de explicar. Su libertad creativa es absoluta. Para empezar, revoluciona como nunca antes los pétreos códigos del flamenco. Lo hace con unas canciones combativas, críticas y comprometidas, mediante suspiros, susurros, gritos y efectos vocales. Además, cuando se acerca al flamenco más ortodoxo lo hace con un cante deslumbrante. Su concierto, sin duda, hay que vivirlo para contextualizar y entender su audaz y enloquecida propuesta artística. Acompañado de Raúl Cantizano y Darío del Moral abordó “Que os follen”, “El comunista” y “Informe para Costa Rica”, entre otras, en un todo coherente y armónico. Uno de los mejores artistas estatales de los últimos tiempos.

El Niño de Elche 2

Villagers: fragilidad pop.

Conor O’Brien es el líder y compositor del grupo más injustamente desconocido en nuestro país. Sus tres discos rezuman sabiduría melódica y muchísima sensibilidad, sobretodo en “Darling Arithmetic”, contenido y sobrio último trabajo alejado de los fastuosos arreglos del anterior y que nos muestra al irlandés en estado reflexivo y confeso sobre el amor y el desamor. Con una arpista, un contrabajista y un batería, Villagers dieron un recital expresivo sobre lo íntimo mediante arreglos preciosistas e hipnóticos. Lástima que gran parte de la concurrencia necesitara explicar el nuevo affair de la vecina de al lado. Temas como “Hot scary summer”, “Everything I am is yours”, “Courage” y sobretodo “Set the tigers free” deberían de provocar un lagrimal en las mejillas. Suerte que algunos no tienen vecinas.

Chk Chk Chk (!!!): reviviendo el pasado.

Nic Offer y compañía deben reflexionar sobre su futuro más inmediato. Cada vez son más un apagado reflejo de sus inicios que una banda con algo nuevo que decir. Sus últimas composiciones palidecen en comparación con las primeras y los gestos y bailoteos de Nic Offer empiezan a ser demasiado cansinos. Aunque siguen siendo sólidos en directo, su disco- punk necesita revisión y remodelación.

Rodrigo Amarante: nostalgia y melancolía brasileña.

El mejor cierre posible. Así de categóricamente podemos describir el último concierto del Vida 2016. Absolutamente conmovedor. Situado en el escenario de El Vaixell, el brasileño deslumbró con las canciones de “Cavalo” (2013), como “The ribbon”, “Tardei”, o “I’m ready”, entre otras. Presentó nuevas canciones, derrochó simpatía y cercanía y volvió a emocionar con su cálida voz. Sin artificios ni falsos efectismos. Es el Caetano Veloso del futuro.

Rodrigo Amarante

Para terminar, resaltar al impecable Refree que hizo doblete con Kiko Veneno y Nacho Umbert, Basia Bulat cantando un tema de Serrat, Ultimate Painting por acercarnos a The Velvet Underground, y Emilio José por venir desde otra galaxia.

 

 

Crónica Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

 

 

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2 Comments

  1. Oscar dice:

    Y Nada Surf????

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