Tindersticks: elegancia, sutileza y perfección. (Guitar Festival BCN, L’Auditori 15/4/16)

Tinder1Desde que debutaron en el año 1993, el grupo de Stuart Staples ha ido redefiniendo su propuesta dentro de un universo sonoro propio y reconocible, el pop de cámara, con pinceladas de soul, rock y jazz, y con claras reminiscencias cinematográficas. Las bandas sonoras compuestas para la directora francesa Claire Denis son un prodigio. No cabe duda que son los maestros de la melancolía, la elegancia, y la evocación.

Tinder2Con una banda formada por tres de los músicos originales (el propio Staples, el impresionante teclista David Boulter y el guitarrista Neil Fraser), y con el bajista Dan Mckinna y el espectacular y juguetón batería Earl Harvin como grandes aliados, los de Nottingham presentaron casi en su totalidad su magistral “The Waiting room”, uno de sus mejores trabajos desde su debut. Sus nuevas canciones suenan a clásicos instantáneos y a pesar de no contar en directo con una pequeña sección de metal, cómo en la grabación, la banda sorprendió por la sutilidad y el matiz en cada uno de sus acordes, por las formas suaves y narcóticas en algunos tramos y por la tensa calma que estalla en canciones como “We are dreamers!”, o “Boobar come back to me”, entre otras.

Corroborar también que el registro vocal de Stuart Staples mejora como el vino; su voz cada vez expresa con mayor emotividad el dramatismo inherente a algunas de sus composiciones. Es evidente que después de 25 años de carrera, el grupo son y serán un referente indiscutible de cómo trazar una encomiable carrera musical. Sorprendió, aunque no del todo, que el grupo base su actual setlist en los últimos trabajos publicados, con muy pocos rescates de sus inicios, caso de “She’s gone” o “Sleepy son” del álbum “Tindersticks” (1995). Están tan seguros del nuevo material que son capaces de rechazar algunas de sus piezas clave. Pueden hacer lo que quieran, ya que el actual nivel de la banda es absolutamente deslumbrante.

Los momentos gloriosos se sucedieron constantemente, pero cabe resaltar la intensidad final de “We are dreamers!”, la versión marca de la casa del tema de Peggy Lee “Johnny Guitar” o la seductora “Hey Lucinda”, silente homenaje a la cantante Lhasa de Sela, que prestó su voz en este tema y que poco después falleció.

Concierto sensorial e hipnótico, donde el silencio es una nota musical más. Puro masaje emocional.

 

Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

 

 

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