Built To Spill, cómo ser todo un profesional!! (Barcelona, Bikini 22/11/15)

5Dough Martsch va a su ritmo. Se presenta en el escenario con ese aire de despistado y un poco destartalado. Sale a tocar sus canciones indie-rock de sonido noventero que suenan tan atemporales y tan buenas, antes, ahora y siempre. Y aunque pueda parecer casual, espontáneo, o como si de un ensayo se tratara, no lo es en absoluto porque detrás de cada canción hay unos acordes estudiados, trabajados y una manera muy natural de tocar la guitarra que hace que el instrumento parezca una extensión de él mismo.

3Seis años separan el último trabajo de Built to Spill, «Untethered Moon«, del anterior, pero para Martsch componer es cuestión de ser meticuloso y de que la inspiración se apodere del momento.Va a su rimo y, además según él, pasan «otras cosas» en la vida además de la música.

Con esta actitud sale al escenario y concentra toda su atención en la guitarra tocando y afinándola obsesivamente a cada pausa y agachándose para hacer arreglos en los pedales mientras los otros componentes del grupo no dejan de quitarle ojo para estar atentos a la mínima señal de Dough. En alguno momento esa actitud puede parecer hasta antipática (sólo una sonrisa pude ver en su boca cuando alguien del público dijo algo), aunque su persona es simplemente un derroche de profesionalidad.

El setlist estuvo basado en canciones de su último trabajo. Canciones muy a la manera de Built to Spill, es decir, canciones largas y con unos solos de guitarra, que se van estirando y estirando, manteniendo en vilo una tensión que al final acaba rompiéndose y explotando en el final. Y es en la recta final cuando con ‘Carry‘ el señor Martsch se muestra más distendido y relajado sin estar tan exigente y para mi es cuando el concierto toma su punto álgido. Cuando vuelven para las cuatro canciones del bis es donde Built to Spill demuestran su esplendor con el cierre de su clásica Car‘ un símbolo generacional y todo un derroche de profesionalidad en directo.

Al terminar el concierto, algunos echaban en falta la tercera guitarra del grupo que sí estuvo presente en la última gira por nuestro país hace dos años. A pesar de los cambios en los componentes de la banda a lo largo de su historia Built to Spill han sabido conservar un sonido genuino, haciendo de su música un sonido atemporal de los noventa, cuando otros grupos coetáneos evolucionaron hacia otros caminos o desaparecieron.

Particularmente prefiero este genuino sonido que suena ahora igual de bien que en sus principios, allá por el año 1992, con un Dough Martsch vestido con cualquier camiseta y con ‘un par’ tocando como quien respira, come o anda, que a un modernillo hipster que toque cuatro acordes básicos y mal y nada originales simplemente porque está ‘de moda’

Eso es lo que hace de Built to Spill un grupo PROFESIONAL.

 

Meritxell Rosell.

 

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