La madura adolescencia de SOAK (La [2] de Apolo, Barcelona 20/10/15)

_DSC5373La irlandesa Bridie Monds-Watson recordará éste 2015 por su nominación al prestigioso Mercury Prize y por el lanzamiento de su primer largo a través de Rough Trade («Before we forgot how to dream«). Y es que después de publicar dos Ep’s, SOAK ha volcado todos sus fantasmas y reflexiones en un trabajo folk pop luminoso y oscuro a la par, con reminiscencias dream pop -“Hailstones don’t hurt” es un claro ejemplo-, mediante una voz frágil, delicada y sensible, que emana sinceridad, a pesar de cantar con cierta afectación vocal en algunos tramos. Eso sí, las comparaciones con Cat Power o Joni Mitchell son más una estrategia comercial que una certera realidad. Y aunque sea una de las revelaciones del año, su disco no consigue alcanzar las cotas emocionales que a priori se daban por hecho; hay debuts que necesitan menos pompa y más adecuación. Cuatro canciones sobresalientes no son suficientes para vender la revelación de la década, y más cuando su debut, digno y valioso, contiene demasiadas canciones faltas de auténtica inspiración. Con todo, sus letras biográficas y dolorosas retratan su angustia adolescente, y su carisma, entre la fragilidad y la indolencia, hacen de Soak una artista en desarrollo con un futuro más que prometedor.

_DSC5467Acompañada de un baterista y de un bajista/teclista, y con su nombre inscrito en luces de neón, Soak ofreció un pase que no alcanzó los 50 minutos. Más de uno se quedó paralizado con tanta brevedad. Inició su concierto con uno de sus cuatro grandes temas, una “Shuvels” melancólica, triste, absolutamente preciosa. Luego aparecieron sus músicos que dotaron de mayor profundidad y fuerza unas canciones que no siempre llegan a seducir. Aunque temas como “B a noBody”, “Blud” y “Sea creatures” sí reflejan una absoluta inspiración melódica. Posiblemente, e inesperadamente, el mejor tema fue el penúltimo del concierto, una “Oh brother” cargada de furia, distorsión y ruido. Y sin casi mediar palabra, ofreció un único bis, “I can’t make you love me”, un sugerente cover de Bonnie Raitt. La queremos y la deseamos, pero en el futuro deberá darnos algo más.

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Òscar Blanch

Fotografías Meritxell Rosell.

 

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