Apuntes sobre el VIDA Festival (Vilanova i la Geltrú 4, 5 y 6 de julio)

Yo la tengoCrear un nuevo acontecimiento musical de cierta envergadura en nuestro alicaído país puede convertirse en una tarea de muy alto riesgo. Un buen ejemplo fue la sorprendente cancelación del Jiwapop, festival de música y consciencia, que con una ambición algo desmesurada tuvo que bajar la persiana. Y es que aunque parezca que la recesión económica haya alcanzado su techo y la recuperación esté sólo en boca de algunos, en la mayoría de los bolsillos siguen subsistiendo telarañas de gran tamaño, y asistir a un festival conlleva desembolsar una importante cantidad de monedas, o de tokens, la habitual e insufrible moneda de cambio utilizada también en este nuevo festival, construido aparentemente alrededor de la contratación de una estrella mediática.

– Virtudes y errores

Vida2La ubicación del Vida Festival ha sido el auténtico cabeza de cartel, un espacio idílico, espacioso y casi de ensueño. Poder disfrutar de todos los conciertos sin prisas, atropellos y en distancias cortas es un hecho insólito en la mayoría de festivales de cierto peso. Habiendo estudiado milimétricamente eventos como el End Of The Road (festival inglés situado en una preciosa zona de campo rodeada de pavos reales y loros), la organización del Vida exportó con atino su concepto y sus formas, incluso cierta escenografía, como las bombillas iluminadas que formaban la palabra vida, el escenario del barco, o varios aspectos decorativos.

Lo que no se llevaron consigo fue el riesgo en la programación, un cartel, el del Vida, con demasiadas caras conocidas y con artistas mil veces vistos por tierras catalanas. En cierta medida es entendible, porque más vale asegurarse el tiro con Rufus Wainwright o Yo La Tengo, que jugársela con otros artistas de más o menos renombre pero de incierto tirón mediático. Pero claro, reunir bajo el mismo paraguas artistas de un perfil similar con una diva planetaria como Lana Del Rey, alabada y odiada a partes iguales, generó confusión e innumerables bajas de cierto público que jamás se perdió una edición del extinto Faraday. Esa indefinición marcó la primera edición. Pero, también es innegable que sin la inclusión de la diva americana, el Vida hubiera cojeado sorprendentemente. En la jornada del sábado, Lana Del Rey atrajo a más del doble de los asistentes del viernes, con un Rufus Wainwright en la jornada inaugural que nunca habíamos visto actuar delante de tan poco público. Pero si en algo falló estrepitosamente el festival, y de qué manera, fue en la logística del transporte; un solitario bus circulaba cada media hora entre el recinto y la parada de buses y de la Renfe; más de 2 Km que algunos osados realizaron a pie, mientras otros se lanzaban cuál suicida a las ruedas de algunos taxis congregados por los alrededores; error de los grandes para una organización que deseaba 15000 personas en sus instalaciones.

– La estrella

Lana Del Rey conllevó momentos de auténtico delirio, ejemplificado mediante ésa riada de adolescentes con diademas de flores, vestidas de blanco virginal y con el sistema hormonal revoloteado. A las 17 de la tarde el recinto abría sus puertas con decenas de púberes despavoridos correteando por las instalaciones para situarse en primera línea del escenario de la diva, ataviados con flores, ositos de peluche y otros artilugios. Verlo para creerlo. Sus caras procesando los riffs caóticos de Ira Kaplan de Yo La Tengo, que ejercieron de insólitos teloneros en ése escenario, eran un poema. Y cuando apareció Miss Lana ocurrió lo esperado: chillidos, selfies non-stop, lágrimas en las mejillas, con una Lana Del Rey deambulando por el escenario, descalza, fumando sin parar, e intentando llegar a todas las notas que sus limitadas prestaciones vocales le permiten; a esta lolita reconvertida en femme fatale le queda muchísimo recorrido, al menos en directo, para conseguir la emoción que supuestamente sus letras amargas trufadas de amores truncados e ideaciones suicidas deberían alcanzar. Eso sí, temas como “Cola”, ”Body Electric”, “Born To Die” o “Video Games” siguen sonando  inspirados, pero su traslación al directo nos pareció pobre, aséptica y sin fuerza. El concierto que un servidor vio en el Sonar 2012 con instrumentos de cuerda fue mucho más disfrutable.

– La verdadera estrella

Silvia Perez CruzLo de Silvia Pérez Cruz es de otro mundo; la unión con Raül Fernández «Refree» es uno de los acontecimientos del año y su gira de presentación de “Granada”, repleto de versiones personales, debe ser un must para cualquier melómano. Pérez Cruz acredita unas capacidades vocales descomunales, una intensidad y sinceridad en su canto que estremece profundamente, y su sentido del humor y la complicidad con Refree nos transmite lo antológico y fructífero de dicha unión. Cada nota que ejecuta Silvia provoca fluidos lagrimales difíciles de controlar, y Raül, maestro en la composición y en los arreglos,  pervierte y matiza desde la calma hasta la furia eléctrica cada una de las versiones escogidas. El setlist fue espectacular con momentos sobrecogedores con “Hymne de l’amour”, “Compañero”, “Merçè” o ”Tonada de la luna llena”.

 

 

– Apuntes de oro

Del resto del cartel resaltamos espléndidos momentos como ver a M.Ward tocando “Chinese Translation” de su obra maestra “Post War”, al citado anteriormente Rufus Wainwright cantando a capella “Candles” dedicada a su madre. A Yo La Tengo abarcando “Ohm” de su último e infravalorado trabajo “Fade”, a unos Austra cada vez más seguros con piezas como la nueva y genial “Habitat”, o a Timber Timbre que con temas como “This Low Commotion” o “Hot Dreams” elevaron a más de uno la temperatura corporal y algo más. Finalizo constatando el poder de convocatoria y la cada vez más creible puesta en escena de Gerard Alegre, El Último Vecino, transformando el abarrotado «Bosc Encantat» en una auténtica fiesta.

El apunte final

El festival, creo, deberá trazar una línea más clara y definida en lo musical, y subsanar errores en su logística (transporte, colas de más de una hora en los puestos de comida), pero creemos, y deseamos, que el festival llegará a ser un referente musical en los próximos años.

Por cierto, abonos a precio reducido ya a la venta (aquí) para la edición del 2015 y la maravillosa confirmación de Andrew Bird. Lo dicho, larga VIDA al festival!!

 

Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

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