The Dodos o el éxito prematuro (BeCool, Barcelona 8/11/13 )

Sin título-1En ocasiones, para un artista el peso del pasado se puede convertir en un auténtico lastre, ya que cada nuevo paso creativo será comparado, para bien o para mal, con su fulgurante debut. En ese contexto, a menudo, los medios de comunicación ejercen una enorme responsabilidad, porque en la búsqueda incansable de nuevos héroes a descubrir, se encumbra prematuramente a cualquier recién llegado.

Y eso es lo que les ocurrió a The Dodos, ascendidos al olimpo por los hallazgos de su disco “Visiter”, maravilloso e irregular a partes iguales, y hoy en día marcadamente ignorados por una prensa ávida de nueva carne. Por tanto, y por desgracia, cualquier novedad discográfica del grupo siempre va a ser juzgada en relación a ése trabajo y  tildada de antemano como trabajo menor. Y aunque si bien es cierto que sus posteriores trabajos no alcanzan las virtudes melódicas del citado disco, incluyendo su último” Carrier”, The Dodos atesoran, al margen, un buen puñado de canciones.

En directo, Meric Long (voz y guitarra) y Logan Kroeber (batería) siguen ofreciendo las mismas señas de identidad, con el fichaje de un tercer miembro, después de la triste muerte en 2012 del guitarrista del grupo Women Chris Reimer. Centraron su set en los mejores temas de “Carrier” (2013), intensificando su sonido mediante riffs sucios e imperfectos marca de la casa, evitando a conciencia la plana y limpia producción que destila su grabación. Si bien su imperfección en directo es altamente disfrutable, por lo puramente instintivo e impulsivo, no menos cierto es que a veces da la sensación de contemplar un simple ensayo de grupo universitario de enorme talento. Así, mientras la precisa y arrolladora percusión de Logan Kroeber seduce irremediablemente, los efectistas cambios de ritmo mediante guitarras aceleradas no acaban de ser solventes en vivo, al igual que la voz de Meric Long, mucho menos sugerente de lo previsto.

Con todo, escuchar piezas como la increíble “Black Night” del disco “No Colour”(2011), “Transformer” del reciente “Carrier”, o “Foals” del citado “Visiter” (2008), confirma la sabiduría del dúo de San Francisco para trazar irresistibles melodías, y que a pesar de ofrecer un directo disfrutable por su temario, cabe remarcar cierto atropello en su traslación.


 Òscar Blanch.

Fotografías Meritxell Rosell.

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