Cajas de música difíciles de parar (o el desencanto de Nacho Vegas). Carlos Prieto (Editorial Lengua de Trapo, 2012)

CjasNachoLa editorial Lengua de Trapo a través de su colección Desórdenes–Cara B, había colocado el listón de la literatura musical española a una altura más que digna con los títulos precedentes dedicados a los discos “Una semana en el motor de un autobús y “Omega. Sin embargo, tales expectativas no se han confirmado en esta tercera entrega homónima del segundo trabajo en solitario de Nacho Vegas.

Debo empezar dejando claro que jamás he sentido una gran simpatía por el personaje Nacho Vegas, cosa que no me impide aceptar lo obvio, es decir, que el músico posee un indudable talento para escribir canciones. Acepto que el tipo, en su momento, ejerció de renovador de aquella escena ‘indie’ palmariamente sobrevalorada que tuvo lugar en España a finales de los noventa. Acepto, incluso, que la influencia de Nacho Vegas en otros músicos y en otras bandas resulte más que determinante. Sin embargo (llamadme carca) lo que más me cuesta digerir es esa especie de proselitismo de baja intensidad que algunos predican con respecto al consumo de drogas y como ello puede potenciar la creatividad de algunos artistas. Como diría mi padre, ya estamos hartos de granujas y de obreros parados.

En cuanto al disco, he hecho diversos esfuerzos por escucharlo mientras leía libro. Y cierto que cuanto más lo oía más me cautivaba y que hacerlo a oscuras puede resultar, ciertamente, estremecedor por momentos. Pero no sé, hay algo que no termina de funcionar y creo que lo que no funciona es el libro. Carlos Prieto, autor de la obra, opta por la fórmula del parafraseo, esto es, transcripciones (una detrás de otra) de conversaciones, opiniones y declaraciones de los diversos protagonistas que deambulan por el libro. Este proceder consigue que el texto, en un primer momento, pueda transmitir la idea de una potencia argumental futura. Desgraciadamente ello es simple apariencia, una suerte de espejismo que no hace más que confirmarse con el devenir de los capítulos. Y al final el resultado es algo así como comer en el MacDonald’s o, dicho de otra manera, no significa que todos los días uno tenga que comer en el Hoffman, pero si te apetece una buena hamburguesa, al menos acércate al Bacoa y te quedarás con un buen sabor de boca. Pues eso, me quedo con la impresión (puede que errónea, lo admito) que Prieto corta camino y abrevia con un trabajo de apenas 190 páginas. Eso sí, la elección de Fernando Alfaro como autor del epílogo, dota al libro de un efecto un tanto reparador y consigue que al menos finalicemos la lectura con sensaciones más positivas.

“Esto de la heroína es un poco como el zorreo marica, una mirada, y clic, no hace falta más. Rodearte de similares es jugar con fuego, una batalla perdida. Christina (Rosenvinge) es una señora de Puerta de Hierro, con sus hijos, su casa, sus Vogues, y que a esas alturas del partido ya estaría cansada de jugar a los undergrounds. A su amigo Thursten Moore, del grupo Sonic Youth, claro, aquello no le gustaría”.

 

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1 Comments

  1. Xandru dice:

    “Como diría mi padre, ya estamos hartos de granujas y de obreros parados” Pobrecito tu padre, si que debe de andar harto el hombre de un tiempo a esta parte. Granujas y obreros parados, cosas muy similares. No se que es más preocupante si que el padre suelte sandeces o que el hijo considere las sandeces del padre como dignas de ser reseñadas.

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