Wilco en el Liceo. Barcelona, 15/10/12.

Delante de Wilco, cámara en mano y con el corazón acelerado. Tenerlos tan cerca de mí y, bajo el punto de mira de mi reflex, mientras les encuadraba concentrada en sus tres primeros temas permitidos con el photopass.Tres temas y sin flash, tres joyas que me apasionan Misunderstood”, “Art of Almosty I Might. Encuadrar y entonar mentalmente. Piel de gallina. Entonces pensé que Wilco tienen el don de emocionarme siempre sea dónde sea que les escuche. ¡Sí, soy muy fan!

Poco les puedo criticar. Son siempre estupendos en directo y pocos grupos hay capaces de ello. Es innegable, gusten más o menos, que tienen un poder innato como equipo en dominar bien todo lo que interpretan, que forman una banda compacta que utilizan cada instrumento (y más de uno también) con gran precisión y que todo lo que “tocan” lo convierten en ORO. Oro para mis orejas y para las de todos aquellos que, sentados en los asientos del Liceu, frustrábamos unos irrefrenables deseos de levantarnos, ponernos de pie y bailar. 

Ante la solemnidad del espacio del Teatro del Liceu recuerdo el espacio desangelado y lleno de gente del Parc del Fòrum, en el último concierto de Wilco en el Primavera Sound 2012. Ante la hora y algo intensa de concierto allí en el Fòrum, de pie y moviéndome al ritmo, me encuentro ahora con el repertorio de dos horas y cuarto del Liceu sentada emotivamente en una butaca. Lo bueno de un sitio, es menos bueno en el otro, pero en cualquier caso, tal como un amigo me comentaba, lo común son los aplausos sinceros. Los aplausos cuando uno mismo se siente tocado en la sensibilidad. Wilco recibió grandes aplausos y con el público de pie.  

Jeff Tweedy aparecía encima del gran escenario del Liceo decorado simplemente con pantallas de lámparas colgadas del techo y sus instrumentos. Cada vez un poquito más gordito él, aunque nadie lo comente, y feliz de la vida de estar en Barcelona y afirmando que somos un gran público mientras se sacaba su sombrero, que tampoco acostumbra últimamente a no faltar en su cabeza, a modo de saludo cordial.

No sé si sus palabras serán o no honestas, siempre pienso que los artistas repiten estas mismas palabras en todas las ciudades de la gira…aunque adivino que algo de verdad habrán en ellas cuando, esperando en la puerta del Liceo antes del inicio de los teloneros, se paseaba felizmente, Pat Sansone, guitarra y teclista de Wilco, con una bolsa de una tienda de zapatos mirando a los que allí estábamos con gran aire de curiosidad. Digamos…Me compro unos zapatos y luego, voy al Liceo a tocar…Me pareció de lo más humilde, ¡En serio!

El setlist de su gira es algo rockero, los temas de siempre que nunca cansan aunque una arriesgada Spiders se encuentre a faltar después de la genial interpretación de la escalofriante y adorable Via Chicago tan desordenadamente psicodélica y mucho más emotiva para mi en directo.

Los temas escogidos son amablemente colocados por Wilco en su facebook después de cada actuación. Un gesto para agradecer, dado lo intenso del repertorio que no voy a enumerar. Simplemente remarcar que tras los tres primeros temas tan emblemáticos de Wilco le siguen temas tan conocidos como “Sunken Treasure”, “You Are My Face» y “Impossible Germany” fiel y exacta en directo. Y entonces te dejan “tocado”. Siguen con “Radio Cure” y “Whole Love” para rematarme antes del kao definitivo de Via Chicago para terminar con la arrebatadora A Shot in the Arm.

Dos bises. El primero con “Jesus, Etc”y “I’m The Man Who Loves You” y el segundo que terminaba el concierto con “Hoodoo Voodoo”. Los adoro. Sola estoy sonriendo, feliz, ¿Quién dijo, alguna vez, que Wilco no era un grupo de chicas? Wilco, me hace pensar que “It’s only rock’n’roll, but I like it!», definitivamente!!

Meritxell Rosell.

 

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